Principales diferencias entre el tratamiento de aguas residuales domésticas e industriales

A/O process

Las principales diferencias entre el tratamiento de aguas residuales domésticas e industriales radican en los objetivos del tratamiento, los flujos del proceso y los tipos de contaminantes:

1. Diferencias en los objetivos del tratamiento

El tratamiento de las aguas residuales domésticas se centra en las aguas residuales residenciales (incluidas las heces, las aguas residuales de lavandería, etc.), con el objetivo principal de eliminar contaminantes comunes como la demanda química de oxígeno (DQO), la demanda bioquímica de oxígeno (DBO), los sólidos en suspensión y el amoníaco.

El tratamiento de aguas residuales industriales se dirige a las aguas residuales de las industrias química, alimentaria y de impresión y tinte, y requiere el tratamiento de contaminantes específicos como metales pesados y materia orgánica de alta concentración.

2. Diferencias en los flujos de procesos

Las aguas residuales domésticas suelen someterse a un proceso convencional de "pretratamiento (tamices, sedimentación) - tratamiento biológico (lodos activados, biopelícula) - tratamiento avanzado (eliminación de amoníaco y eliminación de fósforo) - y desinfección".

Las aguas residuales industriales, por su parte, requieren procesos personalizados en función del tipo de contaminante. Por ejemplo, la precipitación química se utiliza para aguas residuales que contienen metales pesados, mientras que una combinación de tratamiento físico, químico y biológico (como el tratamiento biológico anaeróbico) se utiliza para aguas residuales con altas concentraciones de materia orgánica.

3. Diferencias en las características de los contaminantes

Las aguas residuales domésticas se componen principalmente de materia orgánica, amoníaco y fósforo. Su calidad y cantidad son relativamente estables, por lo que su tratamiento es relativamente fácil. Las aguas residuales industriales contienen muchos tipos de contaminantes (como metales pesados y sustancias tóxicas), con concentraciones elevadas y composiciones complejas, lo que dificulta su tratamiento. El pretratamiento (como la neutralización y la oxidación química) suele ser necesario para reducir la concentración de contaminantes antes de que entren en los procesos posteriores.

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