El principio de funcionamiento de los equipos automáticos de purificación de agua se basa principalmente en medios técnicos como la filtración física, la adsorción química y la ósmosis inversa.
Filtración física: Bloqueo de las impurezas del agua a través del tamaño de los poros del elemento filtrante. Los métodos de filtración física más comunes son la filtración gruesa, la filtración fina y la ultrafiltración. La filtración gruesa se encarga principalmente de eliminar impurezas de partículas grandes, como sedimentos y óxido; la filtración fina elimina además partículas pequeñas y algunos microorganismos; la ultrafiltración tiene mayor precisión de filtración y puede interceptar partículas pequeñas y bacterias.
Adsorción química: Utilización de la estructura microporosa de los materiales adsorbentes (como los filtros de carbón activado) para adsorber sustancias nocivas como la materia orgánica y el cloro residual del agua. El filtro de carbón activado tiene una rica estructura microporosa, que puede adsorber eficazmente las impurezas del agua y mejorar su calidad.
Tecnología de ósmosis inversa (OI): una de las tecnologías de purificación de agua más avanzadas actualmente disponibles. La membrana de ósmosis inversa es una membrana semipermeable con un tamaño de poro de sólo 0,1 nanómetros, que puede eliminar eficazmente del agua impurezas como sales disueltas, coloides, bacterias, virus, endotoxinas bacterianas y la mayor parte de la materia orgánica. Al aumentar la presión del agua, las moléculas de agua pasan a través de la membrana de ósmosis inversa, mientras que las sustancias nocivas quedan atrapadas al otro lado de la membrana, con lo que se consigue el objetivo de purificar el agua.



